[llevamos en nosotros]

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Melania Brescia

 

 

 

 

llevamos en nosotros

el final y el inicio

 

en nuestros sueños de hombres

el sueño del mundo

 

nos unimos a la noche

para renacer a los días

 

venimos de la tierra

es decir de muy lejos

 

y nuestra estrella brilla

en otro cielo

(68)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[en la noche originaria]

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en la noche originaria

cuando el blanco

y el negro eran uno

 

cuando el hombre

era todavía pájaro

destinado a vivir

en la espiral del viento

 

caminábamos hacia nuestra luz

fuera de la noche ya madura

midiendo en ese lugar que nos persigue

la distancia entre dos distancias

 

la obscuridad del agua nos miraba

 

la escalera sube hasta lo estrecho

el alma nació al cuerpo

y el cuerpo al alma

 

el ojo fue espejo

yo te entregué mi imagen

(69)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[todo este tiempo]

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Melania Brescia

 

 

 

 

todo este tiempo

estabas de viaje

 

luego te despertabas poco a poco

en la antesala de la muerte

 

todo este tiempo los vivos

y los muertos se daban la mano

y bailaban alrededor de ti

una danza infernal

 

todo este tiempo yo te llamaba

convencida de que una palabra mágica

podría devolverte al día

 

todo este tiempo arrebatado al sol

con el corazón palpitando por la noche

te dabas la vida

renaciendo de ti mismo

en un lento trabajo

(41)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[vivimos nuestra vida]

 

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Melania Brescia

 

 

 

vivimos nuestra vida

en el tiempo y sin lugar

 

largo día entre otros

en el incierto movimiento

de la luz

 

nuestras sombras se agitan sobre la tierra

y delante de nosotros se despliegan

 

paisajes humanos

entre pasado y futuro suspendidos

 

cada poema escrito es una parte

de nosotros que muere y que renace

 

como la lámpara o la estrella

emitimos a veces

un destello más vivo

(65)


 

Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[cuerpo de mujer]

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Chill Photographie

 

 

cuerpo de mujer

como jardín posible

esperanza de lugar

 

con sus frutos frondosos

sus múltiples inicios

su parte de eternidad

 

la luz secreta

de su sombra incendiada

 

sobre el péndulo de la tierra

ella oscila ya

con todo el peso de la noche

 

en su cara sombría

se implanta la noche

 

soy la vida dice

yo invento

(53)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Yves Bonnefoy

Yves Bonnefoy. Tours, 1923.

Bonnefoy encarna una de las modalidades contemporáneas del poeta total. Pensador, crítico, agitador cultural, las ocupaciones metafóricas de Yves Bonnefoy atraviesan la imagen desde todos sus ángulos. Tras un acercamiento juvenil al surrealismo, funda posteriormente la revista La Révolution la Nuit (1946). Destaca su noción de «la presencia del mundo», el aquí y el ahora, la precariedad de lo inmediato y de su desaparición: la apariencia efímera. Es quizás en torno al ícono, el percepto visual, donde Yves Bonnefoy ha tejido la espiral de su escritura, logrando abstraer las entidades percibidas a través de la reflexión del concepto. Concepto y percepto tensan la trinchera de la poesía de Yves Bonnefoy.

Fuertemente intelectual y delicado, este filósofo del verso con indicios de matemático, ha traducido a Shakespeare, a W. B. Yeats, Petratca, Leopardi y Georges Seferi. Yves Bonnefoy es doctor honoris causa por diversas universidades entre las que se cuentan Neuchâtel, Chicago, el Trinity College de Dublin, la Universidad de Edimburgo y la de Oxford. Ha sido profesor en el College de France, y entre los múltiples premios que su obra cuenta están el Gran premio de poesía de la Academia Francesa, el Premio Goncourt de poesía o el Premio de la Bibliothéque Nationale de France. Ha sido enérgicamente traducido, por lo que mi acercamiento a su obra es limitado pero atento.

Salah Stétié

Salah Stétié. Beirut,  Libia, 1929.

Los portadores de fuego es el título de una de las obras ensayísticas de Salah Stétié que consolidan la visión del trabajo poético con el contacto del cuerpo con la luz y el calor. En la llama la palabra, calurosa como el desierto iluminado, que este poeta diplomático conoce tan bien. Hombre de combustión, Stétié se desplaza lo mismo como poeta, como diplomático o como pensador de las ideas que rigen la identidad y el misticismo del mundo árabe y del occidental. Es quizá a la delicadeza del tratamiento de la materia a lo que Stétié nos somete. Y no sólo al calor y a la luminosidad, sino a los puntos intermedios de los sentidos. Se expande en las telas de su poesía la transparencia.
Stéphane Barbery, 2011

 

IMAG0265Stétié es sin duda una figura de conciliación entre varios mundos: un puente. Entre las distinciones que rodean su obra y su figura está el premio Max-Jacob y el de la Academia de la Lengua Francesa; es doctor honoris causa por las universidades de Beirut, Burdeos (Michel de Montaigne) y Cergy-Pointoise.

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Robert Melançon

Robert Melançon. Montreal (1947).

Desde la aparición de Peinture aveugle (1978) Robert Melançon emergió en el contexto de una poesía quebequense en plena ebullición. Su acercamiento a los márgenes de calma del espacio urbano, pero sobre todo su atención delicada por la observación fueron nutridas por su destacado conocimiento de la pintura y las artes plásticas. Para este poeta, traductor y profesor de la Universidad de Montreal el ojo es un órgano central. Quizás la aparición sea el término de uno de los aspectos cruciales del ejercicio poético de Melançon. En ese suceso, la luz baña el volumen y la forma propiciando el lento y delicado surgimiento del mundo, inmerso en el color.
Ahora retirado en algún jardín a las afueras de Montreal, Melançon recibió el Premio del Gobernador General dos veces: tanto por poeta como por traductor (junto a Charlotte Melançon).

Philippe Jaccottet

Philippe Jaccottet. Moudon, Suiza, 1930.

Una enérgica labor de traducción ha caracterizado el quehacer literario de Jaccottet. Goethe, Hölderlin, Leopardi, Rilke, Thomas Mann, Giuseppe Ungaretti, con este último lo unió una profunda amistad. Con todo, se diría que la suya es una voz discreta, alejada en cierta medida del mundo literario. Jaccottet necesita el espacio. El Gran premio Nacional de poesía, el Premio nacional de Traducción o el Premio Goncourt de poesía son sólo algunos de los reconocimientos a su obra.
El paisaje multiplica sus dimensiones en los versos de Philippe Jaccottet. Su mirada interroga la realidad hasta el punto de desestabilizarla. Y en ese desajuste habita el hombre que la nombra: A veces mirada y mundo se difuminan. Jaccottet talla en las apariencias una forma de armonía que a veces lo conecta con corrientes orientalistas. La tensión entre lo visible y lo oculto articula los paisajes de plenitud y de segmentación que tanto le interesan. Hay en su escritura un ímpetu por el misterio delicado, lo invisible se yuxtapone a lo visible y a todo parece regirlo una forma de ética del humano-en-el-mundo. Poesía-energía, se diría, donde se extrae la obscuridad de la luz y se inyecta en la palabra.
Grignan, 1961

Paul-Marie Lapointe

Paul-Marie Lapointe. Lac-Saint-Jean, Québec, 1929 – Montreal 2011.

Paul-Marie Lapointe ocupó un espacio epicéntrico en la poesía quebequense de la época tanto como en la vida política de una sociedad necesitada de redefiniciones y levantamientos simbólicos: construir la memoria literaria a partir del territorio y del lenguaje fue quizás una de sus funciones. Profundamente vinculado a la que se convertiría en la editorial nuclear de la poesía quebequense (L’Hexagone), Paul-Marie Lapointe supo hacer emerger con fuerza una escritura arraigada al suelo y a los árboles.

Miembro fundador de la revista Liberté en 1959, entre las distinciones a su obra están el  Prix Gilles-Corbeil 1999,  el Prix Léopold Sedar Senghor, el Prix littéraire de La Presse o el Prix de l’International Poetry Forum. Es además Doctor Honoris Causa por la Universidad de Montréal (2001). Lapointe pone la luz contra las cuerdas. En un incesante esfuerzo por encontrar respuestas en el paisaje, desteje la nieve, el cielo y la montaña para encontrarse adentro, palpitando.

Jacques Dupin

Jacques Dupin. Privas, 1927 – París, 2007.

Poeta, ensayista, crítico de arte y galerista, Jacques Dupin fue miembro fundador de la revista L’Éphémère, junto a Yves Bonnefoy y André du Bouchet, y aunque en vida sólo recibió el Gran Premio Nacional de poesía (1988) su obra y figura han conocido múltiples reconocimientos tras su muerte. Lo mismo en el ensayo que en el verso, Jacques Dupin produce electroshock en la palabra. La poesía de Dupin es el cuerpo palpando las explosiones del espacio. Su escritura se agarra al asfalto y toma la forma de las estridencias que se perciben despacio.

Jacques Dupin foto

Le corps clairvoyant (Gallimard, 2013) reúne parte de su obra poética. En El cuerpo clarividente, Dupin tensa las mutaciones del paisaje de las que germina una forma del caos. Su universo sonoro está lleno de resonancias y estridencias que configuran un espacio a la vez caótico y coherente en el que ruido está la base de esa armonía compleja. Jacques Dupin teje mundos que se perciben en el vértigo, bajo una luz enmarañada.

MIRO-DUPIN
B02 BARCELONA, 16/06/09.- El poeta, escritor de arte, biógrafo de Joan Miró y autor de los catálogos razonados de sus pinturas y grabados, Jacques Dupin, posa ante una de las obras del artista en la Fundación Miró Barcelona. EFE/Julián Martín

Gilles Cyr

Gilles CyrGaspesia, Quebec, 1940.

87573-gilles2bcyr2bjovenEntre sábanas de nieve Gilles Cyr construye una escritura contenida, elegante en su trazo sintáctico y secreta. En la página el trazo asemeja figuras orientales (no en vano ha ejercido de traductor de poetas coreanos). Voz discreta, reservada, de orígenes modestos, la escritura cyreana revitaliza un paisaje concreto pero compartimentado desde el cuerpo, sugerido apenas en bosquejos perceptivos que los sentidos articulan. Lo luminoso, aquí, compone una textura de la que todo surge. Emerge entonces la refracción.

Entre los reconocimientos a su obra se encuentran el prix du Gouverneur général du Canada (1992) y el prix Arthur-Buies (2010). También traduce insaciablemente, desde algún café del plateau Mont-royal, a poetas armenos y coreanos.
| Sol inapparent (1978) | Diminution d’une pièce (1983) | Fruits et frontières (2006) | Huit sorties (2012)

Fernand Ouellette

 

Fernand Ouellette. Montreal, 1930.

Este autor central de la poesía quebequense ha bañado sus versos de un voltaje místico y filosófico que lo colocan en la tradición de una poesía que lo mismo es roca que nieve. Un recopilador del pensamiento de su tiempo y de su sociedad, sediento de volumen. Imprevisible, ingobernable, esta escritura enérgica dejará ver múltiples territorios y facetas desde obras como Ces anges de sang (1955) hasta L’absent (2010). Aquí recogemos apenas algunos de los lúmenes que su obscuridad desprende, ya que a nadie se le escapa que las páginas de Fernand Ouellette son ante todo velas de luz sudando sombra.
Le Soleil sous la mort (1965) | Dans le sombre (1967) | Ici, ailleurs, la lumière (1977)

Bernard Noël

Bernard NoëlSainte-Geneviève-sur-Argence, 1930 – Laon, 2021.

Bernard Noël (1930) sostuvo una de las voces de la poesía francesa contemporánea más destacadas y extensamente traducidas. El premio Guillaume-Apollinaire, el Grand Prix nacional de la poésie y el Prix internacional de poésie Gabriele d’Annuzio son sólo algunos de los reconocimientos a su escritura. Su obra ha comenzado a reunirse en los volúmenes Les Plumes d’Éros (2010), L’Outrage aux mots (2011) y La Place de l’autre (2013).

La escritura de Bernard Noël es la de las improntas del cuerpo en la palabra. El cuerpo, su memoria de sí mismo y del otro, donde el primero se encuentra y se extravía. En la escritura de Noël los sentidos del cuerpo no tienen su límite en la realidad, no acaban en el mundo sino que se extienden hacia el otro. El otro que percibe es también un sujeto que transforma el sentido y la consciencia del primer observador. La reflexión poética de la extensísima obra de Bernard Noël examina el cuerpo en su contacto con el mundo y con el otro. Y el cuerpo que se mira a sí mismo. La escritura de Bernard Noël no es lacónica sino expansiva, en ella las metáforas tejen espirales plásticas que indagan intermitente a través de la variación. El reconocimiento se produce en modificaciones del sentido que encadenan alteraciones del suceso y a la vez cifran una nítida coherencia discursiva.

En la poesía de Noël el verso dialoga con los límites de la página, con la prosa, con el ensayo; incluso en el terreno de la entrevista ese diálogo es capaz de adquirir un orden estético. Teórico del arte, de la imagen y de la poesía, Bernard Noël es además un pensador de los sistemas civilizatorios, del sujeto político, de las estructuras que organizan la existencia social y de los modelos de representación artística en perspectiva histórica. Photo de Steve SEILER 2008

A menudo su obra constituye un adentramiento en el fenómeno de la aparición; porque ha logrado inscribir el cuerpo en la reflexión, la poesía y el pensamiento de Noël son eminentemente humanos; ahí ocurre el milagro de la visiónde la emoción, del recuerdo y de la palabra.

Filming the French author Bernard Noël for a film project with Irene Lichtenstein. (1984)

André du Bouchet

 

André du BoucheParís, 1924 – Truinas, 2001. 

Decir que fue traductor de Hölderlin, Mandelstam, Faulkner, Joyce, Paul Celan y Shakespare se antoja suficiente. Encontramos al poeta a caballo entre mundos culturales diversos que reconcilia en su obra, marcada por la depuración. En la palabra paciente de André du Bouchet se respira la cortesía de la atención que denota humildad frente al verso. El signo de la silueta apenas sugerida. La percepción meditada.
La materia aparece entrecortada, descontracturada, en esta escritura que crece desde los bordes de la página. Surge una naturaleza dislocada, que aparece de un modo periférico. A du Bouche le gusta desconcertar pero en la hermenéutica de su texto están todas las claves.
Junto a Yves Bonnefoy y Jacques Dupin funda en 1967 la revista L’Éphémère cerca de la cual orbitan Michel Leiris, Paul Celan y Philippe Jaccottet, entre otros. En 1993 el Gran premio nacional de poesía premia el conjunto de su obra.
Air (1946) | Dans la chaleur vacante (1991)

Abdellatif Laâbi

Abdellatif Laâbi. Fez, Marruecos. 1942.

Figura clave de la política marroquí en su juventud, este poeta acabó tras las rejas por su lucha ideológica, y desde ahí supo forjar una poesía que florece sin rencor, que reivindica desde la sutileza. Aquí, la luz de detrás de los barrotes se levanta. Fundador de la revista Souffles en 1966, dio un respiro a una promoción entera de escritores, pintores, cineastas y dramaturgos que buscaban válvulas de oxígeno. Desde su trinchera de combate luminoso y exiliado ya en Francia desde 1985, Abdellatif Laâbi ha hecho arder el Prix Goncourt de la poésie (2009)  y el Grand Prix de la Francophonie (2011).arton2158-83d63

L’Arbre de fer fleurit (1974) | L’oeil et la nuit (2003)
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[mujer nacida del sol]

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mujer nacida del sol

piedra entre las piedras

 

perfume de paisaje

en la flor pesada del tiempo

 

la muerte irradia

cerca del corazón

 

lentamente el pájaro

tira de la cortina de la tarde

 

la sombra extiende una sombra

de sonrisa sobre el mundo

(71)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[estrellas muertas]

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estrellas muertas

tan lejanas que vemos todavía

su luz

 

pero no hemos dejado

más que un rastro de tierra

 

hemos soportado las fatigas de la vida

las heridas abiertas al flanco de la noche

 

en la fascinación de las palabras

lo inacabado nos persigue

 

como si fuera a abandonar nuestro cuerpo

o a completarlo

nuestra sombra florece como un pájaro

(52)


Amina Saïd, de De décembre à la mer (2001).

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.