Light Grenades

e332b27a4221427c92de74470254eca7.png

•     •     •

Light Grenades

 

Hiere la luz y por debajo

una sublevación tapiza las losas del desierto

se inunda de carbón y de cal

nada más que la luz pasa en el aire.

¿Y si nos elevamos sobre los arrecifes

de la contradicción? álzate tú conmigo por

encima       de toda circunstancia obscura y frágil

sin que pesen las varas de los geómetras

ni anémonas sordas nos reclamen justicia

incandescente, hasta que el mundo alcance

la vibración grisácea y radioactiva

¿has perdido la pólvora de sombra?

si esta iluminación te aterroriza

arrojaré granadas de luz vociferante,

álzate tú conmigo y deletrea:

de luz es mi tormenta.

 

Amina Saïd

Amina Saïd. Túnez, 1953.

Amina guarda en su crátera el premio Jean-Malrieu y el premio internacional de poesía Antonio Viccaro. Aquí encontramos una identidad bifurcada entre dos lados del Mediterráneo firma estos versos de hondura que se despliegan como la espuma del mar sobre la arena. Bajo su umbral se esconde la errancia y el encuentro; escisión y completud amamantan la ardua luz de la materia y el cosmos.
113

En la poética de Saïd el ritmo del paisaje fluye del exterior al interior alcanzando un terreno de intimidad del cuerpo y del espacio en donde lo espiritual y lo físico trazan los ritos de la vida. La fortuna y el desahucio del amor, el tránsito franco-tunesino en el que se forja una identidad desde dos frentes, la madurez y la mirada retrospectiva de su biografía son algunas de sus indagaciones. La escritura de Amina Saïd se extiende en el horizonte de la página con insistentes aliteraciones que construyen una musicalidad espiral, una envolvente de variaciones de signos que progresivamente excavan diversas capas de la escritura y la vida. Versos, pues, de hondura que se despliegan como la espuma del mar sobre la arena.

Gisements de lumière (1998) | De décembre à la mer (2001) | La Douleur des seuils (2002)
Amina Said

olvidemos lo que el tiempo hace en nosotros

16_9_1_1600
Fuente

 

 

 

olvidemos lo que el tiempo en nosotros finaliza

y hablemos de comienzos

 

me gustaría volver a ver el mar que tu mirada

se detenga un momento sobre mis aguas

 

allí los pueblos viven cerca de sus dioses

en cada umbral cruzado hacen un voto

 

allí es julio una estación tiempo completo

las velas de los muertos velan por los enamorados

 

al pensarlo me estremezco

abre mi puerta a lo lejos

hazme pájaro para reverdecer mi canto

y llora sobre cada herida de esta tierra

(41)

 

Amina Saïd, L’Absence l’inachevé (2009)

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Fui esta otra

87f2351a44116db74622c478e2d64d94

 

 

Fui esta otra

en el aturdimiento de errancias inciertas

del tiempo en que vestida de agua pura y de soles lisos

crecía aún sobre una tierra verdadera

del tiempo en que esperaba todo del alba

de la noche inmortal del engaste del día

de mi gemelo de sangre y de palabras

del tiempo en que nuestros encuentros

eran siempre una primera vez

del tiempo en que antes de comprender adivinaba

me diluía en jardines olvidados

del tiempo en que la vida se no se imaginaba otra

en que reivindicaba un lugar

en la clara desnudez del mundo

en que conocía los secretos del instante

en que mi sangre luchaba en las venas del poema

en que el silencio precedía las palabras

prestándole su visión del tiempo en que las palabras

eran pájaros sin raíces

pájaros de pasión en el cielo pesado de la espera

cayendo como en un sueño al final del día

del tiempo en que soñaba con los ojos abiertos

en que me obstinaba entre lo visible y lo invisible

en que buscaba la luz más grande

del tiempo en que la muerte no había sido inventada

 

 

mujer crepuscular

extrayendo la ofrenda de las palabras del pozo del vacío

tuve todas las edades, nada me queda

he dejado una huella del cuerpo

en la noche agrietada de las ciudades

nada más que una etapa sin sosiego

 

mujer crepuscular entregada a las fallas

de la sombra a la máscara detrás de los rostros

 

 

la ausencia se mide al azul del silencio

el tiempo me dibuja con nuevas fronteras

sobre la sal de la página

se proyecta la sombra interior

 

necesito un tiempo de ruptura

que continúe la errancia

(13-14)

 

 

Amina Saïd, Au Présent du monde (2006)

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Octahedron

91EA7j3dZ-L._SL1500_

•     •     •

 

Octahedron

 

Tú traspasas el aire para extirpar la esencia

al octaedro, su caricia es un túnel donde lames la incógnita

del vendaval equívoco. Su jaula transparente se reserva

el misterio con que raspa la luz y los vectores

agotan los lenguajes para llevar al cuerpo

otro latido. De sus intermitencias surge

el libido caliente en su certeza, su color

cava la hondura del respiro irritado

y perfora el amor que vibra radioactivo.

Lo que nos blinda se llama ligereza–

Aunque también el universo acaba en la mirada,

cuando termina el trance y se suspende el tiempo

con acertijos que emana la materia. La forma envuelve

al ojo, eléctrica en tu espalda la lascivia se esparce

a todas las esquinas. Ebrios de luz erramos

y mi corazón vuelve a preguntarte:

¿es el vacío lo que lamemos?

Una constelación se expande dentro

la forma indescifrable agita

color en la palabra duda.

Donostia, 2016.

 

Corollaries

COVER-Die-image-noname

•     •     •

 

Corollaries

 

 

En la fiebre del ámbar se desdobla un obsequio

de luz para las grullas, en sus ojos crecen gotas

de color como un río, ese ardor se desplaza

por su cuerpo indefenso, en conmoción la hierba lo saluda,

a veces la tormenta se pronuncia para complacerlo

y sólo un hematoma nos recuerda su paso.

Algo expira en el aire, bajo la luz helada

y corta con su filo el tiempo que nos queda,

se está formando el cielo desde abajo

la desaparición se hace visible —

Eulogy For Evolution

eulogy-for-evolution

•     •     •

[]

 

Eulogy For Evolution

 

 

En esta cueva húmeda el tiempo

aprende las incógnitas, por encima la lluvia

nutre los relieves, la corteza de la montaña obstruye

los temores del agua. Solamente su tensión más valiosa

resbala líquida por mi cuerpo paciente       y me empuja

hacia el aire. Debajo esperas tú para alzarte conmigo

cuando el sudor termine de barnizar las pieles

con demora. Nos sujetó la espuma

mientras el mundo alcanzaba su última

memoria, el tiempo descubrió la paciencia

en el margen insólito de las estalactitas

a las estalagmitas.

Y allí          veraz           intermitente

su beso suspendido —

From The Ground

hwb_cover-3

•     •     •

From the Ground

 

 

Antes del amor no existía nada.

Los mares ocultaban la rabia y el engaño,

sus sales eran mezclas extrañas de lujuria

y todos respiraban tranquilos por la noche.

Había en aquella época

esculturas de fuego en mi garaje

inhalando mi tedio y mi mentira.

Crecía dentro de mí la angustia de la estatua

y la urgencia giraba mi revólver con la alarma

paciente de las aguas que hospedan a sus bestias.

La quietud se mecía sobre las superficies

ahuyentando la vida y sus polímeros. El mar era llanura

de ausencia sobre miedo. En el báltico oculto estaba

el ámbar        agitando las aguas        buscando los remedios.

 

Aquel día la luz lamió la noche

plegándola más tiempo de la cuenta. El agua consintió

y la resina aderezó sus células con la euforia del roce.

De pronto las gotas fueron seres de fuego ondulatorio

encima de las sábanas del viento, en el cóncavo espacio

que separa dos cuerpos perfumando los muros

con prisa de novatos. Corrosiva su piel petrificada.

Esta resina en mi mano reconoce

el origen de la contradicción:

nació entonces la sed

dentro del agua —

In Our Nature

236

•     •     •

 

In Our Nature

 

Vine a leer la cueva.

Voy a bajar mi voz para que escuches

los muros que interpelan, para que reconozcas

la certeza que duerme en su textura, y en los poros

su voluntad de piedra envenenada.

Buscas lo extremo en la creación

la esencia y su improbable vértice en el centro.

Aquí, en la caverna, ¿cuál es la probabilidad de la

hermosura? Primero es necesario que un árbol se proteja

expulsando resina. Después su secreción atrapa

una fracción de vida diminuta y se endurece

(detrás de la brutalidad está el cobijo).

Al final la resina es enterrada por arenas o arcillas.

La tierra cubre todo.

Entonces se produce su conversión en ámbar,

la afinidad botánica y los seres extintos se conservan

inmóviles como acabamos todos, en la cueva

esa substancia fosiliza el temblor y la belleza.

En su interior        la radicalidad despide

una secreta cuota de equilibrio. Así respiras

y lo que exhalas eleva un canto,

el soplo de tu pecho y las paredes

desprenden en el eco su memoria.

Debajo de la bóveda retumban

las raíces del hombre.

 

These Walls of Mine

Peter Broderick - These Walls Of Mine

•     •     •

These Walls of Mine

 

Aquí dentro es afuera,

por tu rostro se extienden las grietas del muro

al exterior la caricia sutura y el poema

ese trompo girando debajo de nosotros

desde el suelo, nos hunde. El ámbar se derrama

en las paredes, aceptamos que somos sus últimos

enigmas           algo dentro de ti desaparece.

Así se delimitan en mi cuerpo

regiones de silencio.

Silent Alarm

Silent-Alarm

 

Silent Alarm

 

El cielo es un campo de batalla silencioso.

Son criaturas hechas de sonidos que temen

las primeras estrenan los relieves más altos,

vienen de latitudes periféricas, bandadas

que desarman las nubes como legos,

colonizan el aire y derrumban helicópteros.

¿No te alarma el sosiego de las aves?

 

«Que si puedes romperlo puedes

repararlo» establecen, «o es que esperas

un milagro» establecen, «sólo es cuestión

de tiempo» establecen, y eso también es

obviedad, pero no dicen cómo averiguar

el tiempo del espasmo. Yo no quiero ficción

aunque sea ingenuo moverme en una realidad

es suficiente, quizás me baste la belleza pero

quizás es la palabra que sostengo.

 

Las aves aprendieron a leer

el campo magnético en la tierra.

Así esquivan a todos sus huéspedes

de invierno, se ocultan en escombros

abiertos del azul, donde eluden a intrusos

venenosos, «no seremos los últimos» declaran,

y esa es la alarma silenciosa:

enmudece el cielo repleto de energía.

Loud Like Love

PLACEBO_LOUD-LIKE-LOVE

•     •     •

Loud Like Love

 

Somos como el amor ruidosos.

La cuerda que sostiene al cielo por arriba

tiembla, bajo la resonancia interna del paisaje

colapsan las estrellas confundidas, su peso

delante de los ojos se evapora        así fueron

brotando, una a una, las venas de la tierra

¿conoces todos los síndromes del beso?

 

Millones de células esperan el contacto con lo antiguo.

Ansiamos el espacio sonoro que redime. Esa noche comienza

el último suspiro, su ruido eleva muros, tormentas indecisas

nos envuelven, escuchas el ahogo, su sudor deja rastros en la voz

que levanta los cuerpos a la cumbre. La promesa de besar lo remoto

nos mueve, el único, el más alto sonido purifica, y cada uno describe

los percances del cielo que nos hunde. Nos convoca el quejido.

Tú aprendes los chantajes de la espera       la estridencia

del anhelo improbable. También el tiempo se descubre

a sí mismo, y vibra en el bullicio la memoria

de todos los que fuimos al principio.

La desnudez se nombra de rodillas —

Magic Chairs

Magic_Chairs_Cover_1400px

•     •     •

Magic Chairs

 

 

¿Está indecisa la luz o son colores

de tejidos simétricos flotando?

atraparé tu vista en el espejo

frente a la letra obtusa de la llama

y si hay sosiego ocurrirá también el golpe suave

de dos rocas que esperan el rayo y el oxígeno

bajo un rocío de luz enfurecida —

El ámbar tiene dentro universos de triángulos

rabiosos, escamas dulces y desahucios

del corazón eléctrico, sus cuadrantes descubren

las orillas del tiempo en su piel áspera

donde frotas la magia

y ese azar en tu mano es todo lo que tienes.

All is Wild All is Silent

a2044080532_10

•     •     •

All is Wild. All is Silent

 

El viento es materia insondable de refugio.

Me gusta ver los rastros del fuego cuando acaba

el incendio del trigal, la transición del daño y la benévola

euforia del recuerdo poseen la voluntad feroz y la caída.

Declaro que persigo       intermitencias salvajes de la vida,

desde ahí bebes

la paciencia del ámbar, la elegía

que fuimos en el césped de largas remembranzas,

pero también presiento

la impaciencia del ámbar,

la pertinente cuota de agresión. No rechazaste nunca

los intervalos de vida en la estridencia

pero había piratas en la alcoba y tú callaste

hasta que vino el viento a limpiar todo, a envenenarnos

con aves transparentes que insuflaban

la incertidumbre abierta en las magnolias

y la dureza ambigua del carpelo

en cacería ansiosa de coleópteros.

Tú ya no estás aquí, pero si callas

titularé tu historia almuerzo de los pájaros.

¿Quién ocultó la paz en el almendro

junto a la cara abierta por la lágrima?

 

fuimos vehemencia de ámbar en silencio—

Is Your Love Big Enough?

618aNS9BR8L._SL1425_

•     •     •

Is Your Love Big Enough?

 

 

¿Escuchas al viento lamer las cales de la piedra?

las señales eléctricas se extienden del cielo a la montaña,

unos triángulos brotan de tu pecho hacia arriba

todo adquiere color, fosforescencia      y palpamos

los líquidos del aire dispersos en las lozas

del techo que nos cubre. Así suena el amor

el cielo cobra forma de papiroflexias

encuentro y extravío vibran juntos,

las montañas se aprenden nuestros nombres

y el viento reclama territorios –

En esta habitación ya no cabe la duda

el vendaval araña los cristales, el triángulo detona

sus esquinas y encima de los cuerpos sus diamantes

calientan las clavículas. Los techos se derrumban

muy dentro de nosotros el aire se dispersa

¿es tu amor lo suficientemente grande?

la habitación es la duda –

 

[necesito el cielo en mis ojos]

women-without-faces-4
Erin

 

necesito el cielo en mis ojos

en mis manos en mi cuerpo entero

no miro por la ventana

soy la ventana

los pájaros que veo me

atraviesan por completo como

tú porque no estás al lado

de mí

estás entera en mí en mí

la ventana ha hecho su trabajo

escucho un pájaro y tú

en mí

con los ojos cerrados ya no sé la diferencia

entre el cielo y yo

(26)

 

 

Henri Meschonnic, de L’obscur travaille (2011)

Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.