[Vengo del fondo despejado de esta ruta inconfesa:]

Chris Hendren
Vengo del fondo despejado de esta ruta inconfesa:
Judea de mis tinieblas, ¡cómo bailas bajo el día alto!
Con el sol roto tus piedras me confiesan
sus profundidades de árboles que no nacieron nunca
los verdes sin follaje en el espesor de los vientos
sin camino y sin rosa –
y la fuente vacía bajo la piedra funeraria,
tan viva que es poroso el mármol,
que los pigmentos de luz emigran
a los pesados senos de la noche.
(103)





Lorand Gaspar, de Sol absolu(1972)
Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[así nos convertimos]

Justin Mullet
así nos convertimos
en esos desconocidos que adivinan
nuestros ritos y llamas
la memoria los augurios
el hilo incierto
que lleva a lo improbable
desde el centro de sí
hasta el horizonte del horizonte
se alcanzará el acuerdo
nuestros negros corazones apretados
por un sufrimiento de la luz
sabremos acabar
con el incendio que destroza
nuestra noche tres veces desgraciada
nuestros feroces sueños inauguran
lo que no llega aún hasta nosotros
(77)
Amina Saïd, en Gisements de lumière (1998)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.


[Buscamos palabras para recorrer vastas extensiones]

Buscamos palabras para recorrer vastas extensiones
donde la luz se inclina y tiembla un instante
sobre el umbral desecho.
Senderos disgregados de nuestros secretos corroídos
en que el calor se encama
feroz pelusa de nuestros titubeos.
Aromas ¿de qué jardines vienen a soñar por encima
         de las caderas
donde lamemos el polvo de nuestras heridas?
(119)

Lorand Gaspar, de Sol absolu (1972)
Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Justin Mullet


PIEVE

Chloe A. Hibbert
PIEVE
Delante de nosotros
la cuesta de algunas caminatas
hacia la habitación de la noche
esta fachada más negra que el aire
que se abre sobre otro espacio
donde habita lo invisible
Destruidos los muros se levantan
relucientes en su ausencia
las columnas cargan el bajo cielo
lo que es, es de lentitud
el largo regreso del cuerpo
a la transparencia
(13)
Heather Dohollau, «Pieve» en Matière de lumière (1985)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[Así descubriste el fuego]

Justin Mullet
Así descubriste el fuego.
Al fondo de tus húmedas pulpas prolongando tus rastros
sin esperanza de huella más allá de tu fatiga.
Hiciste este agujero en el esplendor de lo visible.
El árbol calcinado del espacio sin hojas desplegó sus estrellas.
Los paisajes de tu mirada emigraron a lo más alto del invierno
tus manos son ahora más suaves
que esta ignorancia cálida de la tierra cerrada.
Ah, cómo conocen ellas la sofocada voz
que crece y se evapora en las nubes de polvo
cuando cae en la oreja fragante del testigo.
(116)
Lorand Gaspar, de Sol absolu (1972)
Traducción de Víctor Bermúdez. 
Original aquí.



Justin Mullet



[En la bifurcación del cuerpo y de la mente]

Lina Scheynius
XXXVIII
En la bifurcación del cuerpo y de la mente
hay poca hierba herbosa: eclipsada
por el ángel obscuro de tierra
¿entonces quién dirá en lugar del ángel la promesa
de la hierba inhabitada como casa
impura, la espada de la naturaleza en ella?
Único impuro pájaro en lo visible
esparcido en pobres frutas. La espada
ha desunido la hierba y la hierba – forzando la promesa
Lina Scheynius
Salah Stétié, «XXXVIII», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí

[somos los huéspedes desconocidos]

Stina Spadaro

somos los huéspedes desconocidos
en la casa del mundo
el mar la ola el escollo
el navegante descubriendo
la ausencia de balizas
somos el ojo que ve al ojo
y la visión que nos borra
somos lo que miramos
al fondo de los ojos
y quién sabe qué somos
somos lo múltiple y lo único
la cosa y su contrario
la multiplicación de lo visible
el ojo abierto sobre lo invisible
somos la sombra de la sombra
que en la obscura claridad del sueño dormita
somos el rastro en la arena
somos cada letra del alfabeto
somos el oráculo y la ofrenda
la máscara suspendida en el árbol
el templo y el obsequio
a la luz muerta del templo

somos la pregunta
que no invoca respuesta
somos la pregunta y la respuesta
cuando son sólo una
somos el círculo
que se crea él mismo al infinito
damos pasos en los dos sentidos
el calendario de los hombres
tal como una escalera de horizonte
antes de ser invitados a atravesar
por un salto el vacío que nos separa
de nuestro nacimiento
oscilando entre embriaguez y terror
somos lo que sabemos
y lo que ignoramos
lloramos lágrimas de ámbar
somos la primera y la última palabra
la estrofa y el canto
y la boca que deseamos
atar a la cara del silencio
somos la mano insumisa
que traza el signo
el vértigo delante del abismo
abierto por el poema
aunque una palabra en nosotros dude en pronunciarse
alcanzamos lo más íntimo de la soledad
somos el paso y la marcha
el camino y la vía
y el último umbral que atravesamos
somos el lugar donde termina el mundo
ese donde comienza

Amina Saïd, extracto de «Seuil 5: De l’autre côté du soleil» en La Douleur des seuils (2002: 95-96) 
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

Sendero de luz #3/3

 

Melania Brescia
me alié al alfabeto de la arena
a las ondulaciones de la ola
a la paz que cierran tus párpados
mi canto tendrá la imagen de esa paz
he reconocido el alba al alba en su mirada
he deseado el día similar a los que amo
he preparado la noche para cosecha del sueño
he cortejado lo visible he abrazado lo invisible
he leído todo de la tierra en el gran libro de la tierra
he presenciado lo efímero y la eternidad del instante
me he demorado en el umbral de cada umbral
nuestros muertos llamaban desde la otra orilla
las líneas de su mundo trazaban nuestras manos
el eco de sus voces se agotaba en la distancia
los suicidas de la sangre eran tantas piedras
en las murallas del tiempo
he dado mis primeros pasos en el limo de los ríos
me han encallado viva bajo un montón de dunas
han obstruido la caverna que mi sueño se eterniza
han borrado mi nombre de todos los registros
hasta las nupcias de las dos orillas
he llevado en mí el vacío como la boca de un ahogado
diciembre desapareció detrás del horizonte
he llamado – sólo el silencio estuvo atento
he visto los siglos extraviarse hasta nosotros
el granado volverá a florecer entre las estrellas
mi ciudad cambió de maestros como de ornamenta
mi tierra: una nube al margen del alba
por qué buscar un lugar cuando somos el lugar
mi sombra ha subido un largo camino hasta mí
un día entré en la casa de la lengua
anidé dos pájaros en lugar del corazón
atravesé el espejo del poema y él me atravesó
me he encomendado al destello de la palabra
he dispuesto un amor insumiso a la primavera de los árboles
y liberé mis manos para que vuelen las palomas

Amina Saïd, extracto de «Seuil 4: Sentier de lumière» en La Douleur des seuils (2002: 89-90)
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

Sendero de luz #2/3

 

Melania Brescia

 

éramos dos en esta tierra ahí solos
he apretado un cinturón de palabras alrededor de mi cintura
he recubierto con un sudario la ilusión de los espejos
he cultivado el silencio como una planta rara
destello tras destello he descifrado la noche
la muerte un tiempo me ha cortejado
he buscado en el sol la dirección del sol
me he acostado en mi tumba y me he levantado
me he extraviado luego reencontrado de un génesis al otro
te he esperado sin esperarte
hasta que te hicieras poema
he mezclado la carne con la arcilla y la luz
he mezclado el soplo con lo que ya era soplo
he habitado la casa caliente con tu voz
he hecho nacer los recuerdos que no fueron vividos
he ocultado mi amor bajo los pudores de la sombra
me he preguntado cómo decirlo antes de decirlo
y por qué no lo decía
he dicho que era hora de que fuera hacia ti
me he arrastrado hasta tus labios sobre una cama de zarzas
he creído que lo que nos unía
era lo que nos asemejaba
me he buscado en ti un país una lengua
alejándome del sueño me he acercado
he obscurecido páginas con la noche del poema
el pájaro negro del silencio las ajaba una a una
ignoro aún qué lengua me habla y me absuelve
he tomado un sendero de luz que lleva al horizonte
mi país: un aroma de adioses cosechados al filo del tiempo
he desenredado sus orillas como una trenza de alfa
he encontrado un nombre para lo que queda de la infancia
para florecer entre tus brazos
he arrojado las tormentas del recuerdo a un pozo
he dibujado mi amor a la creta sobre una muralla de agua
nada perdura en la memoria de los hombres
andaba en mí y lejos de mí
una sombra a veces se plegaba a mi sombra
en cada partida cortaba un lazo
liberaba el pájaro de fuego de las cenizas de la memoria
andaba en ti y lejos de ti
 
 
 
Amina Saïd, extracto de «Seuil 4: Sentier de lumière» en La Douleur des seuils (2002: 88-89)
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

Sendero de luz #1/3

 

Melania Brescia

 

he dormido tres siglos sobre una cama de rocas
he visto cosas olvidadas de los hombres
he medido la distancia que separa el cielo de la tierra
he visto las líneas de la mano he otorgado los oráculos
una voz que no era la mía ha hablado por mi boca
he desaparecido en una ciudad ella misma desaparecida
caballeros armados invadieron nuestros valles
quedamos a la espera de otras barbaries
el mar se apartó de las puertas de mi ciudad
me he reconciliado con los ríos de la tierra
he ordenado el día del tatuaje de mis sueños
mi rostro ha visto mi otro rostro
no he escuchado la voz que me llamaba
la mano que me buscaba no me ha encontrado
he nacido más veces que cada estrella
he muerto tantas veces como el sol de los días
he abordado muy pronto barcos de ningún sitio
he pedido una habitación en la patria de otros
no había alcanzado nada antes de nuestros adioses
he habitado el ocaso el alba y el espacio del viento
fui esta extranjera que acompañaba la tarde
dos veces extranjera entre norte y sur
he grabado pájaros tristes sobre grises piedras
he dibujado esas piedras y las he habitado
he construido balsas donde no había océanos
he levantado carpas donde no había desiertos
caravanas me han conducido hacia un sueño de oriente
mis caligrafías han viajado sobre la espalda de las nubes
he recordado la nieve de los almendros
he seguido la ruta aérea de los pájaros
hasta el monte de la luna en los cobertores de los nacimientos
he aprendido y olvidado todas las lenguas de la tierra
he hecho un gran fuego con todas las patrias
he bebido algunas noches de la botella del olvido
he buscado mi estrella en la cama de las estrellas
he guardado tu amor en el hueco de mi palma
he tejido una alfombra con la lana del recuerdo
he desplegado el mundo bajo el arco de los comienzos
he vendado las llagas del crepúsculo
he hacinado mis estaciones para ofrecerlas a la vida
he contado los árboles que me separan de ti
Amina Saïd, extracto de «Seuil 4: Sentier de lumière» en La Douleur des seuils (2002: 87-88)
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

[digo eres mi herida]

Stina Spadaro
digo eres mi herida
y digo la verdad
el día de pronto se ensombrece
jadea la muerte en mi sangre
me deshago en tu mirada
antes de renacer virgen de mí misma
a la hora que tú eliges
así distanciando la noche
a veces estoy cerca
de la más alta estrella
a veces marcho obscura
sobre tierra prestada
y ya no sé lo que es 
preferible cuando la noche
alimenta la muerte
una creando el espacio de la otra
que la otra recorre
sin embargo el mundo es bello
*
digo eres mi herida
y digo la verdad y el sueño dócil
te da cuerpo y rostro
y ya no sé
cuando el día está a la vista

tu mirada me inventa y me escolta
soy despojada
de pronto extranjera en mí misma
afligida por el exilio, mortal,
lo que es preferible —
me prohíbe el océano estéril del naufragio
intentar comprender lo que perdura
inexplicable en nosotros
la tranquila ausencia de las cosas
la distancia del mundo desnudo en su luz
o continuar creyendo
en la tierra en que respiro


Amina Saïd, extracto de «Seuil 2: Tous les noms du monde» en La Douleur des seuils (2002: 24-25) 
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[de un descuido de la luz]

 

Pierre Soulages

 

de un descuido de la luz
nació la noche
y nosotros que ignoramos el término
y origen
sin siquiera osar creer
en alguna salida
combatimos la noche
y la sombra enemiga
es a veces esta tinta
que nos borra nos engulle
nosotros seríamos esos cuerpos negros
que captan la luz
sin devolverla
perduraría en nosotros
su resplandor
Amina Saïd, extracto de «instants» en Gisements de lumière (1998: 24)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[en este lugar sin sombra]

Arha Feels

en este lugar sin sombra
la luz busca
renacer de las cenizas de la noche
qué hay bajo la superficie de las cosas
donde los ojos se rehusan a ver
qué hay del trágico milagro
del alma que trabaja
de la memoria reinventada
que nos libera
de todo lo que en nosotros viniendo
de la noche regresa a la noche




Amina Saïd, extracto de «instants» en Gisements de lumière (1998: 23) 
Traducción de Víctor Bermúdez

Original aquí.

[marchamos]

Melania Brescia

marchamos 
por caminos
separados del cielo
astro desconocido
donde se inscribe
nuestra parte de sombra
un trazo azul
caligrafía
la línea de horizonte
que contiene la mirada
quién eres tú
para que cada noche
mi cuerpo se invente
un nuevo alba
una nueva historia



Amina Saïd, extracto de «Seuil 2: Tous les noms du monde» en La Douleur des seuils (2002: 42) 
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.
Melania Brescia

[en la serenidad inquieta]

Colby Jones

en la serenidad inquieta
de la luz
abro un libro de poemas
cada uno una ofrenda
el recuerdo las imágenes
las palabras reviven en mí
el tiempo se pierde
el silencio en que se baña el mundo
me resopla las palabras
que un día te diré
piedras dulces que alisan
el instante frágil de mi palma



Amina Saïd, extracto de «Seuil 2: Tous les noms du monde» en La Douleur des seuils (2002: 41) 
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

El vía crucis del amor: estación 3

Paige Kwon
Estación 3
dos todavía y sin embargo nadie
el cara a cara reducido a lado a lado
el oro de las sombras permanece pálido
ellas se maquillan con el reflejo
cuando su cama es un puñado de tinieblas
¿es el cuerpo? ¿es el recuerdo?
hemos cavado tanto en la memoria común
todas las fosas se parecen
los que están allí ya no están allá
sólo un pensamiento que rema
el más allá es un párpado
a veces lo vemos guiñar sobre el vacío
el movimiento de la transformación
tritura desordenadamente lo alto y lo bajo



Extracto de «El vía crucis del amor», de Bernard Noël en  Les Yeux dans la couleur
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

[Es el olvido lo que asegura la unidad]

 

Sruli Recht
Boca abierta: la garganta empuja el negro hacia la lengua, y la lengua le extrae el olvido.
La muerte viene en la espalda, pero ese en-allí comienza en todas partes bajo la piel, delante de mí. Soy ese que me oculta a mí mismo un inverso donde el olvido es una condición de vida.
Lo vivido es mi cultura natural. En ello solo nada se separa, y sobre todo no mi pasado de todos los pasados antes de mí. Es el olvido lo que asegura la unidad.
Esta unidad es obscura. Lo obscuro permite que coexistan los contrarios o bien que se disuelvan mutuamente. Lo obscuro es a la luz lo que el olvido es al recuerdo.

(42)
 
 
Bernard Noël, extracto de Le Livre de l’oubli (2012).
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

De dos en el calor

Pablo Picasso. L’étreinte
De dos en el calor
Eyes in the Heat
Cuadro de Jackson Pollock
Este deseo, y luego la privación, un dolor. Así, siempre, la distancia: allá es demasiado lejos; el lugar se aparta. No se llena. Tantas cosas, tanto afuera. Los brazos muy cortos. Podemos contar, inventario, clasificación; podemos descripción, topografía, eco. Podemos, silencio. Y ver.
Ver a través, entre, en el agujero. Ver el vacío que bordea todo y que es la vista. Que es de la vista a punto de olvidarse en nuestros ojos. Lo visible es mi vista. O lo inverso. Pero según un orden. ¿Y si rompiéramos? ¿Si ciñéramos, apretáramos, para que más del todo orificio, espacio, aire sino el remolino presente en la piel de nuestros ojos? Directamente. Sin distancia.
Y eso, este todo masivo sobrecogedor, lo desarmaremos, lo cortaremos, lo trituraremos: serán bloques de vista.
O bien, sacaremos los ojos de su cabeza para que el espacio de la vista se haga carne ligera, carne aérea. Y sobre el cordón extendido de los nervios amarremos todo lo que pende al borde del mundo. Como un cuadro interior…
O bien, ponemos sus ojos en frente de él, y vemos en ellos lo que, por ellos, era nuestro punto de vista. Y la cabeza de pronto se vacía, y he ahí una imagen.
¿Pero qué? ¿Qué es una imagen? Nada más que una rebanada de vista en el contenido tan tenso que ya no se mueve, que se mantiene inmediatamente en el presente. La pintura es el arte del corte y de la fijación.

Mira… Basta agitar los párpados para obtener bellas rebanadas regulares; único problema: ¿cómo conservarlas? Pero qué importa, siempre podemos hacerlas pensamientos.

Jackson Pollock. Eyes in the Heat

Evidentemente, todo lo ilusorio es mental; en cuanto a lo que no lo es, hay que diferenciar lo invisible, que está generalmente en lienzo o en madera, de lo aparente, que es la pintura (inútil detallar los elementos). Podemos vacilar sobre el estatuto de la firma.
Estos preliminares, claro está, son un retraso para evitar entrar enteramente en la vista. Pues una vez allí…

Una historia comienza en cada instante: obstruye la Historia, Dios, la autoridad… Prohíbe el presente perpetuo de una pintura. O más bien, deshace el sobrecogimiento, aunque él solo motive nuestra paralización, allí delante.


El instante es una idea fugitiva.
¡Mi reino por tus ojos!


Bernard Noël, extracto de «De deux dans la chaleur» en Les Yeux dans la couleur (2004)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.





[todo comienza en los ojos de los ojos]

Daniele De Batté

yopintoyo
cae tras sus ojos
en el verde azulado


de lo que no ha sido pensado
desgarros derramados
son líneas que buscan
y que buscando se hacen
dibujo
inútil preconcebir
algo que siempre llega
arroja sus sombras
el sentido viene más tarde
ejerce de belleza
para los que quieren ver
el mundo finito no es suficiente
el dibujo la pintura
no son respuestas directas
incitan la mirada
pero cualquiera mira
percibe en la obra su propio
contacto con ella
todo comienza entonces
no en el para qué eso
parece ser
ni en el qué quiere decir eso
todo comienza en los ojos de los ojos
la obra en tu cabeza
y tú delante


como si fueras visto
por tu pensamiento
el verdadero espejo no es
el que sólo refleja tu rostro
es la reflexión de tus ojos
el papel el dibujo el lienzo la pintura
son como el día y la noche
no van uno sin el otro
y no obstante ver uno
suprime al otro
el objeto es un mal sujeto
se esconde tras sí mismo
y la vista cambia como la luz
hay una oscilación
un chorro de puntos
luego el aclaramiento
entonces los colores surgen en un temblor
que es la vida de las formas
ahora
todo viene a los ojos
un aliento


la simplicidad misma
y la firma Bryen

un golpe de ala





Bernard Noël, extracto de «Regard vers Bryen» en Les Yeux dans la couleur (2004)
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

«El afuera mental»

Laura Zalenga

El afuera mental
Abakanowicz, Nevelson, Vieira da Silva:
tres obras cuyo nombre se ha hecho activo
y ahora más que designar califica.
El género entonces no es más que una anécdota.
Agreguemos pues la palabra: visual.
Y vayamos a los ojos.
En la mirada está la semejanza.
¿Qué es una mirada?
Un espacio en que la nitidez es tan reveladora que
         toda forma aparece como en sí misma.
Pero nada es en sí mismo, pues la mirada está también en
         los ojos, y los ojos en la cabeza.
El espacio de la mirada es lo visible, y lo visible es nuestra
         lectura del mundo, pues nuestros ojos lo cruzan siempre
          con lo mental.
Vemos menos el mundo que el sentido.
Lo visible es la casa del sentido.
Su espacio es un pensamiento pendiente.
Un afuera que va a pensarse dentro.
¿Adentro no es el otro lado del espacio, ese donde lo
         visible se invierte en su imagen y se hace visión?
¿Lo que hay detrás de los ojos no está unido a eso
         que hay delante de la similitud?
La semejanza es la articulación del afuera visible y
         del adentro invisible.
Hace el mundo parecido al pensamiento del mundo.
Detona el proceso que metamorfosea la realidad
         en material del otro espacio:
el espacio de la mentalidad.




Bernard Noël, extracto de «El afuera mental» en Les Yeux dans la couleur (2004)
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.