[Escucha, mira: no es algo que surge]

 

 

 

Escucha, mira: no es algo que surge
de la tierra, viene de más abajo,
como una luz por olas, como un Lázaro
herido, estupefacto, por lentos aleteos de alas
blancas –cuando por un instante todo calla
y realmente es aquí donde estamos, despavoridos–
y tampoco desciende de más lejos que el cielo
a su encuentro con otros vuelos, más blancos
–para no atravesar las raíces lodosas–
¿y no corrían ahora unos hacia otros
cada vez más rápido, como lo hacen
los encuentros de amor?
Ah, piénsalo, sea lo que sea dilo,
di que eso puede verse,
que sabrás todavía correr de esa manera
pero bien escondidos en el áspero manto de la noche.
Philippe Jaccottet, en «À la lumière d’hiver» 1977.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

El combate desigual

 

 

El Combate desigual
 
Gritos de pájaros en noviembre, falsedad de los sauces, así
            son,
las señales que me conducen de peligro en peligro.
Incluso bajo las rocas del aire están los pa-
            sajes,
entre lavanda y viña hilan también mensajes.
Luego la luz se derrama en la tierra, el día pasa,
otra boca viene reclamando
            otro espacio.
Grito de mujer, fuego del amor en la cama
            sombría, así
comenzamos a derribar al otro hacia
            aquí.
Nos arrastraremos ambos en la garganta cho-
            rreante,
con risa y suspiro, en un embrollo de
            plantas,
compañeros cansados que nada podrá ya
            desunir
si han visto sobre el nudo de sus cabellos la mañana
brotar.
                                                *
(Tanto protegerse del rayo con dos
            cañas,
cuando el orden de las estrellas se estropea
sobre las aguas)
 
 
 
«Le Combat inégal» de Philippe Jaccottet, 2010.
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

Temblor

Fabian Buergy

Temblor

Columnas de olores salvajes
me levantan hasta ti,
lengua rocosa revelada
bajo la transparencia de un lago de cráter
fronda rival, lazos errantes
una vida anterior
impaciente como la marejada,
se acelera y crece contra mí
y, gota a gota, inyecta su veneno
en las hojas de un libro que se ensombrece
para ser leído mejor por la flama.
De ese rimero de palabras desechas
entre las tablas de la muerte ineludible
nacerá la planta vulneraria
y el viento nudoso más allá





«Tremblement» de Jacques Dupin, en Le corps clairvoyant.
Traducción de Víctor Bermúdez. 
Original aquí.

[Las flores cuando ya no lo son]

Las flores cuando ya no lo son
gravita su frescura
desde otras montañas de aire
y su voluntad de respirar se afina
entre los dedos que tardan en cerrarse
sobre una herramienta imponderable
Allá desaparece él
surco veloz, al alba, antes de su herida
para que ellas se unan a otros lazos,
flores, hasta la obscuridad
él, venido del frío y girando hacia el frío

como todas las rutas que surgen.



Jacques Dupin en Le corps clairvoyant
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí

[De aquello que se escribe no sé nada]

Fotografía: Lina Scheynius
De aquello que se escribe no 
sé nada
– se alza la palabra en la falta de aire
vulnerable y desnuda y el
dolor de su espada encima de sus hilos
tejidos y destejidos según su muerte
Uno tras otro despellejados
ella los acepta en su reparto
y les ofrece un seno salvaje y reservado
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí. 

De rerum natura

Fotografía: Fotografía : jonahreenders
De rerum natura
Lucrecio lo sabía:
abre el cofre,
verás, está lleno de nieve
amontonada.
Y a veces dos copos
se encuentran, se unen
o bien uno se gira, graciosamente
en su pequeña muerte.
¿De dónde viene la claridad
de algunas palabras
cuando lo uno no es más que la noche
y lo otro un sueño?
¿De dónde vienen esas dos sombras
que van riendo,
una abrigada
con una lana roja?



Yves Bonnefoy, en «Début et fin de la neige» 1991. 
Traducción de Víctor Bermúdez, original aquí

El glaciar




El glaciar
                        1
                        viento
                        gran rostro
                        congelado
                        agitado
la piedra
o el tejado
el viento.
2
la puerta, el aire blanco.
 
 
 
3
Sobre la tierra compacta donde ardo todavía, el aire nos encierra hasta morir, 
nosotros ya no reconocemos el muro. A menudo ocupo ese vacío delante de ti.
4
En el segundo giro, la ola ciega de un glaciar,  
algunas ramas de aire.
5
                                                            Me alimento de un fuego de piedras
                                                            renuncio
                                                           
                                                            hay una mano
extendida
en el aire
la miras como si la creyeras mía
por todos lados nuestros rasgos
estallan.


 
André du Bouchet, Le glacier en «Dans la chaleur vacante» 1961.
Traducción de Víctor Bermúdez

[El poema es una medialuna acerca de fracturas]

El poema es una medialuna acerca de fracturas
cicatrices encima de cristales filosos
que un cielo cubre de cielos rasgados o figuras
hasta el ojal obscuro que respira

un paisaje de la destrucción del lomo
de ese bosque contenido por la luna
cuando aquel lucha en el árbol y se enreda con cólera
y el ala, de un estruendo, desborda el mar

– ¿A dónde vamos, tierno esposo?

Viene entonces la hembra con estrellas y piernas
y menta verdadera
en líneas por el viento la adormece con pliegos
de sus paños preciosos
enciende un espejo de uñas por la noche donde sus dedos
se extinguen
para que el ave se quiebre y caiga en las orillas 

del mundo



Salah Stétié, en L’eau froide gardée, 1973
Traducción de Víctor Bermúdez
Original aquí.

La luz del negro

La luz del negro
Lo que se mantendrá oculto
está delante de nosotros
¿qué es una cara?
la cubierta de un secreto
la vida puede morir
pero no descubrirse
toda forma dice NO
a la lengua y a los ojos
toda forma es la prisión
en que la apariencia retiene la aparición
el muro en ocasiones tiene una sonrisa
que pone el corazón en la mirada
suponemos un instante que todo está ahí
detrás de la piel de piedra
tenemos un pensamiento para lo invisible
y como un rincón
lo clavamos al presente


Bernard Noël, Les yeux dans la couleur 
Traducción de Víctor Bermúdez 
Original aquí

creemos tocar el fondo

creemos tocar el fondo
pero la noche no tiene fondo
ni techo, ni muro, ni ventanas —
(Sin embargo ¿no es cierto que la poca
claridad que la mente puede vislumbrar
es necesaria para conocer lo obscuro?)
Y recuerdo esas noches lejanas
(que una vez más abrasaba la guerra)
bajo la frágil claridad de una lámpara
tres mujeres y un hombre
intentando volver a coser cuerpos
que otros, afuera, deseaban sin descanso —

Lorand Gaspar, en Patmos et autres poèmes (2001)
Traducción de Víctor Bermúdez, dedicada a Iván Méndez González.
Original aquí.

[Día de ablución para las palabras]

Día de ablución para las palabras

olor a hierba y a paños escurridos

es posible tocar con las manos la luz

con los pasos en el vapor que asciende

nieblas y montañas del cuerpo ciego

el pensamiento teje a la sombra de la piel

el alto vuelo de las grullas en el día

chapoteo de agua en la noche sin viento –




Lorand Gaspar, en Feuilles d’Observation, 1986. 
Traducción de Víctor Bermúdez. 
Original aquí.

[solamente la flecha de luz]



Mira cómo tiembla la noche en los árboles

pero no había árboles
ni ojos para mirar
solamente esta melodía
este balanceo de gaviotas
en un viento de piedras
la desnudez despojada de música
solamente la flecha de luz
del deseo en los rastros de la noche –


Lorand Gaspar, Feuilles d’observation, 1986: 175
Original aquí

Traducción Víctor Bermúdez

Seabear – Cold Summer

relámpago de belleza que perfora el nado

miraba la tormenta capturar
por completo y hasta el fondo las aguas
murmurando algo sobre el viento
que vendimia la uva del mar 

esos pozos de aire y espacio donde se hunde
con alas replegadas el ángel sin piedad
relámpago de belleza que perfora el nado
y devora la pulpa del destello,
la carne viva de un movimiento de Dios 

el espíritu del viento tendido entre las láminas
en cada latido del cuerpo a cuerpo
sobre las teclas del inmenso teclado
martilleo en el corazón del pensamiento 
¿es la belleza separable de la verdad?

frutas, sabores, y tan claras disonancias
limpien, limpien otra vez nuestras imágenes


Lorand Gaspar, de Patmos et autres poèmes, en La maison près de la mer II,2001
Traducción Víctor Bermúdez

La tinta será sombra

Me incorporo con esfuerzo y miro:
Hay tres luces, se diría.
La del cielo, la que desde allí arriba
se escurre en mí, se difumina,
y esa de la que mi mano traza la sombra en la página.

La tinta será sombra.

Ese cielo que me atraviesa me sorprende.

Nos gustaría creer que somos atormentados
para mejor mostrar el cielo. Pero el tormento
vence sobre esos vuelos, y la piedad
ahoga todo, brillando con tantas lágrimas
como la noche.


Philippe Jaccottet, Je me redresse avec effort et je regard, en L’encre serait de l’ombre
Traducción Víctor Bermúdez

la espesura humeante



conozco locas mañanas de amplitud
de desierto y de mar –
impulso que refunda los rostros
reutiliza sus marcas.
Monasterio de vida de llama pulmonar
en la espesura humeante del mediodía
enseñamos a las algas, a los peces
el color del aire y de la historia del hombre
para hacerlos reír por la tarde en la tinta opaca
de pulpos temerosos

Lorand Gaspar, de Connaissance de la lumière, en  Le quatrième état de la matière,1967.
Traducción Víctor Bermúdez


La luz juega en los cuerpos




La luz juega en los cuerpos angostos de pájaros
de breves movimientos de aire donde los sonidos se pliegan y
descubren la piel [000000] los ojos de las mujeres

de los hombres pesados de óbito, de sueño,
la noche encorvada en la espalda miran
esos puntos sobre el agua que la nada desgarra
y allá sin duda cristales en llamas –


Lorand Gaspar, de Connaissance de la lumière, en Le quatrième état de la matière, 1967
Traducción Víctor Bermúdez