[Esta luz]

Matt Shlian
Esta luz
no es para ser descrita
se bebe
o se come
El amarillo espera al azul
que se retrasa con el verde
el blanco sonríe
en esta escena cotidiana
del despecho amoroso
Habitar su cuerpo
no es sencillo
es una casa embrujada
un campo de minas
Habría que alquilarla
sólo para vacaciones
El rocío
no es más que agua
pero es un agua amorosa
No lo niego
la escritura es un lujo
pero es el único lujo
donde el hombre
sólo se explota a sí mismo
El profeta destruye los ídolos
el tirano
edifica estatuas
Abro la ventana
de mi jardín secreto
Los depredadores lo han saqueado todo
se llevaron incluso
el secreto de mi jardín
A menudo
me siento reducido
errante en algún lado
cuando me felicitan
No espero nada de la vida
voy
a su encuentro
Abdellatif Laâbi, extracto de Tous les déchirements (1990)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[La tierra es muy paciente]

Matt Shlian
La tierra es muy paciente
Espera su cantor
que tarda un poco
luego se presenta
hermoso adulador
que fácil se perdona
porque es un poco músico
y pintor con las manos en la masa
de las palabras
que conocen el camino al corazón
El aquí
entonando con acentos genuinos
su viejo estribillo
que la tierra finge
escuchar
por primera vez
La vida se esfuerza
en las malas ofrendas
y para recibirlas de su mano
más vale estar advertido
de la intención
del código de la ceremonia
de las abluciones morales
que deben completarse
con las palabras con demasiada
—como esas estúpidas gracias—
delicadeza del gesto
y de la digna reverencia
Y luego
al momento de retirarse
sobre todo no precipitarse
como esos vencedores que sólo tienen prisa
por ir a exhibir a la multitud de los frustrados
su triunfo
Es una casa
donde hemos recibido la profusión
el sabor y el olor de los seres
los colores táctiles de los elementos
la belleza púdica de los árboles
Comimos preferentemente
con el extranjero
bebimos con el comensal más desesperado
y velamos de noche y día
con nuestros fantasmas prevenidos
Concebimos niños libres
de nuestros sueños
Todo ello
con la oreja pegada a la puerta
para captar los vacilantes pasos
de lo inesperado
 
Abdellatif Laâbi, extracto de Écris la vie (2005)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Epitafio para un joven rebelde

Matt Shlian
EPITAFIO PARA UN JOVEN REBELDE
no morirás un ave llevará tus cenizas
en el ala de una piel más serena y más cálida que
            el verano
tan rubia tan demente como la invención de la luz
entre los mundos viajan ternuras y corazones
de las histerias mimosas como la fusión de los cuerpos
más lancinantes en ellos
como el ascenso y el descenso de los astros
como la aparición de una virgen en el cerebro de los
            milagros
no morirás un ave nidifica
tu corazón
más intenso que la quemadura de un verano en algún sitio
más caliente que una ciénaga recorrida por el oráculo
más grave que la piel-roja y la incandescencia
(las almas resplandecen
especialmente al anochecer
entre perro y lobo
en la palidez de las linternas
en atizamiento de los faros
en el deslumbramiento de una sombra en el mediodía del sueño)
no morirás


en algún sitio una ciudad congelada llamará a sus taxis
una pacífica infantería para madurar las cosechas
y la sangre circulará
al igual que los coches
en el cemento y la hierba
no morirás es eterno tu amor
(224-225)
Paul-Marie Lapointe, extracto de «Pour les âmes» (1965), Le reel absolu.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Frágil día de mica

Matt Shlian




FRÁGIL DÍA DE MICA
frágil día de mica donde se pudren los charcos
anémonas de un invierno            dios apetecible
            padre las virutas te habitan
            un río de peces duros
            de golondrinas cruz clavadas en el corazón
                        de las ciudades
            las hojas ya no están
pero con el bosque que ordenas
pero con la ciudades alumbradas
            ¿a dónde vamos?
se pulveriza el metal en la luz
            mantillo voraz para anular los cuerpos
            y la memoria misma
polvo de madera del fuego tu ceguera vigila
carpintero que morirás
los compañeros trenzan cordones
            oh navío que cuelga alto y corto
amores arrullados si la noche no los arranca y los arroja
estrepitosos al sol
antepasados y vivientes
fútiles esposos de los golfos y de los cabos donde las madres
            dan a luz al tiempo y lo pierden
(221)


Matt Shlian

para los niños enjaulados por la esperanza
            las arterias de la maldición suplicaban a la
                        noche negra que los anudaran que los torcieran que
                        los rebanaran
para los niños dedicados a la rabia
            los cofres acumulan las paciencias bestias en
                        la garganta degollada resignaciones pueblos
                        de rodillas
para los niños traídos por sus madres
            los altares graznan inmóviles con
                        amenazas sepulcrales                        madres selvas y
                        los pensamientos tanto tiempo entretenidos por
                        manos piadosas entre las piedras
para los niños llegados por sí mismos
            pies y puños atados            los capitales las leyes
            bocas cocidas cuchillas condescendientes
            serviciales
su soplo expulsado            cotidiana tentativa por domesticar
            la muerte
como inhalar la tierra
                        (el buzo acaricia así —provoca—
                        la tentación de ser poseído por el agua
definitiva o de atravesar
interminablemente el espacio, desmembrado,
mudo, hasta no ser más)
(222)

Matt Shlian


pero los miembros para gritar
para vencer el acero
pero los miembros para amar
¿a dónde vamos? setos de cedro casas calientes
pieles de amantes que estremecéis al viento de los astros
            entre las tierras poseídas
los amos os admiran
            como una porcelana
su capricho os anula
las voces se acollan
las plantas se sofocan día a día más opacas
y banales
pronto el silencio no será más que el grito del primero de
            todos los muertos

(223)

Paul-Marie Lapointe, extracto de «Pour les âmes» (1965), Le reel absolu.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Árboles [2/2]

Matt Shlian
pinos blancos            pinos rojos            monocromos y gra-
            cioso             pinos grandísimos                        pinos de Babel
            peluqueros de las estaciones            pilote de las ciudades fantásticas
locomotoras agrietadas            tejados de las minas
pino                        velas de las infancias
coníferas de abundancia
            verdes de los matinales                        buzos del viento            co-
            níferas   don               quijotes sin más memoria que la
            montaña            rectos clarines fulminando el cielo
            coníferas            llamas petrificadas            verdes ardientes
            gelatinas de fuego            coníferas
espinas de pescado verticales devoradas por el pájaro
escribo árbol
árbol por el árbol
abedul            cerezo amarillo y ondulado            cerezo flexi-
            ble            caoba azucarada            abedul                        cerizo olo-
            roso            rojo abedul                        ramo de culebra
            hoja-engranaje vaciado              abedul ladrón en
            hojas de álamo                        pasa los brazos en las jaulas
            del tiempo            capturando al pájaro capturando al viento
abedul en corteza tajada el agua de los ríos
abedul de las fuentes            fuente de invierno            chorro fijo
            abedul de los parquets            chimenea de la noche                        borde
            de las torres y de los bailes
albatros gandul
albura entre perro y lobo
albura del alba en los faros
(172)

Paul-Marie Lapointe, extracto de «Arbres» en ‘Choix de poèmes’ (1960), Le reel absolu.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Árboles [1/2]

Matt Shlian




escribo árbol
árbol con órbita de cono y savia en luz
raíces de la lluvia y del buen tiempo            tierra animada
pinos blancos            pinos plateados            pinos rojos y grises
pinos puros de madera pesada            pinos en hojas retorcidas
calabazas y resalvos
pinos resinosos            enclenques y de las rocas                        pinos del lord
            pinos de suaves poros            pinos enrollados en su nieve
            atraviesan los años            mástiles orgullosos velas extendidas
            sin remordimientos ni lágrimas                        tripulaciones armadas
pinos de los armarios apacibles y de las casas pobres
madera de mesa y cama
madera de remos de durmientes y de vigas            llevando el
            pan de los hombres en tus cuadradas palmas
cenizas del este            tuyas y escobas            cedros blancos
            brazos pulidos            cipreses amarillos            agujas costureras
            llevadas            enebros cedros rojos             cedros
            tabiques perfumadoras                        cofres de prometidas reves-
            tidas de calores
enebros que contienen el plomo de los alfabetos
espinetas grises            negras            blancas                        espinetas de
            sabana
clavadas
espineta brebaje de verano            piano recto            tambor fo-
            goso
(171)

Paul-Marie Lapointe, extracto de «Arbres» en ‘Choix de poèmes’ (1960), Le reel absolu.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Alas

Matt Shlian
ALAS I
no se toca a este pájaro redondo
este ombligo
sin que eleve alrededor de él
la jaula rosa de sus dedos
(189)
Matt Shlian



ALAS II
en las axilas
de los nidos colgantes
de donde vienen
por la noche
a dormir las alas
calientes
(190)

Matt Shlian


TRAVESÍA DE LAS HOJAS
un bosque más frondoso en el borde de mi boca
que tu cuerpo no atraviesa
y yo cazo
en medio del otoño ahí en que las codornices
más húmedas que el rocío luchan con el ala
y zozobran
(191)

Paul-Marie Lapointe, de «Solstice d’été» en Le réel absolu (1960)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Solsticio de verano

Arto Pazat
SOLSTICIO DE VERANO

senos                        os amo
senos de la playa apacible
senos suaves senos de trigo
bocas graves de mi sed
senos tórridos
            al inicio de la noche trazamos los veleros
                        a mano
            ¿a dónde iremos? las vacaciones
            el mar en el agujero de los riñones contendrá sus cuchillas
                        te amo
            los besos conchas irrigan el sol
senos                        os amo
mes de mayo                        mes de verano            mes de calor
tierras acariciantes de mis palmas
tus senos separan las estaciones
se entierran en la isla
legándola a quien ya la posee
y la cultiva
sacando el trigo
como sonríen los ojos sus tesoros
gracias a la hierba
tus senos saborean su naufragio
(184)


Arto Pazat

se maravillan silenciosos
por ser madre de los muslos y del vientre de la nuca y de las
            caderas
por estar en el corazón del delirio
tus senos multiplican sus amigos
                                                                        mis manos
            mis ojos
inventan infinitas razones novedosas para ser sus
            caricias
tus senos están al acecho
recolectan la abeja
tus senos murmuran a mi oreja:
            «estamos desnudos estamos desnudos
                        para vestir los días
            «somos lunas
«lo que prefieres se parece a él mismo
«y cambia
«según lo acaricies o abandones»
en ese justo instante
entre la lluvia y el buen tiempo
tus senos se envuelven
en el abrigo de mis manos
explican el árbol            el follaje de mis palmas
en busca de canto            de frutas y calor
(185)

Paul-Marie Lapointe, de «Solstice d’été» en Le réel absolu (1960)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Injertos en el árbol azucarado

Arto Pazat
INJERTOS EN EL ÁRBOL AZUCARADO
 
¿Vivimos de modo distinto al de la noche
en tus caricias malvas
en la fruta melón rosa
de tus labios y tu sexo?
¿agitado por el calor de tu sangre?
¿vivimos en un tiempo distinto al del amor
con las manos metidas en los guantes de tu piel
y esta abolida cólera del grito?
¿vivimos en un tiempo distinto a ti?
los cuerpos cruzados
por el delirio y la sabiduría
injertos en el árbol azucarado
de nuestros huesos?
¿vivimos de modo distinto que en la raíz del árbol nuestra vida?
¿en dónde hojas            flores y frutas
captan al pájaro?
este árbol a la medida del universo
(183)
 
Paul-Marie Lapointe, de «Solstice d’été» en Le réel absolu (1960)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Mensaje de tu cuerpo

Melania Brescia



MENSAJE DE TU CUERPO
cuerpo tierno y rubio
cuerpo de terciopelo
cuerpo luminoso cuerpo humedecido
hierba bajo el viento de las islas
cuerpo caluroso relámpago alargado
plumaje de mi sangre
cuerpo párpados extendidas las manos aferradas al hombro
grito tórrido de los horizontales cobres
llamo resurrección a los pinos y los tejos
ternura palpitante de los oseznos
la tundra vuelca los soles
llamo a un río donde el costado rosa de tu nuca sigue
            la estela profunda de una trucha lunar
una perdiz abraza el otoño
fuego gris fuego azulado espuma llameante
llamo a una ciudad arco eléctrico
un río
            entre las balizas de enero elevándose de la
            muerte
las procesiones de árboles reveladores
un agua de caderas y de senos
una tormenta encofrada por las bocas

una boca donde el cuidado de la sed agita tus huesos
            de avellana
en mayo tu voz ronca a causa de la noche
el mensaje de tu cuerpo            la creación del mundo
(181-182)
Paul-Marie Lapointe, de «Solstice d’été» en Le réel absolu (1960)
Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

[Destrucción del nombre y de la imagen]

Ezgi Polat

LXVI
Destrucción del nombre y de la imagen 
frente al rostro acabado
oh viuda decorada convertida en árbol
: decorada con el fuego de las sombras
toda patria cerrada en todos sus árboles
y su desierto, amenazantes estrellas
destrucción de los ornamentos por las viudas
restituyendo el jardín desnudo, su cuerpo
entero angosto

(108)
Salah Stétié, «XLIII», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.
Ezgi Polat

[Belleza en la palpitación de la ceniza]

Ezgi Polat

XLIII
Belleza en la palpitación de la ceniza
alrededor de la extrema lámpara enraizada
en la evidencia de raíces, lámpara
extrema apenas – hojas ennegrecidas
reteniendo, para ello, la idea
de la luz atada a ella
que se abre lámpara, luz labrada de muerte
establecida, herramienta o espada, cerca de las raíces
impuro aquello, raíz enraizada
en la tierra ambigua, lámpara de tierra
tierna de tierna belleza, herramienta
enterrada y luz amurallada en

(98)
Salah Stétié, «XLIII», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

[Mi arco o quemadura]

Ezgi Polat

I

Mi arco o quemadura
encauzada en este espejo aparte de él
la forma de mi forma en destrucción
de viva lámpara viva
lámpara de acanto
nube en un alma en forma de
nube en forma
de nube ardiente
arco:
— contra la noche formada por estas nubes
su rostro aclarado con el poco terrestre
frío
, de esa nube.
Salah Stétié, «I», en Inversion de l’arbre et du silence (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

El capudo

EL CAPUDO

Tormentas boreales pendiendo de lo alto del verano
soles carnosos que no han conservado la distancia
frutos de un poco de luz extraviada hasta en la sangre,
el ave compartirá el placer en medio del invierno.
Besos, granitos carnosos de sangre amurallada
amargo temor de todos los amantes primerizos,
bajo la bóveda de los brazos y de los fuegos tormentosos,
arded de asombro como hoguera encima de la nieve.
(16)
Rina Lasnier en L’arbre blanc 1966.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Mar adentro

Brandan Zych

Mar adentro
Olvidamos el viento de ningún viaje,
el cielo de ninguna bajeza de espejo,
olvidada la larga desnudez de la nieve y de la arena,
la marea inmemorial de cada noche
sin el aluvión de las estrellas pedregosas
esta alma sin la mecha estrecha del cuerpo,
este cuerpo sin el cuadrado inevitable de la sombra.
(15)
Rina Lasnier en L’arbre blanc (1966).
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

Delicadeza

Brandan Zych

DELICADEZA
El que sin abandonar la curva prudente
escucha venir de lejos una hoja de tu pensamiento,
como el golfo escucha al mar golpear su arco abierto
y partir otra vez con el fresco empuje de alta mar;
el que no caza al mar con el viento
y lo deja desbordar sus vastos fondos,
el que te espera en lo más colosal de su delicadeza
te sostendrá mejor que el mar a su sol atragantado…
(14)



Rina Lasnier en L’arbre blanc 1966.
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

El pájaro del alba

Brandan Zych

EL PÁJARO DEL ALBA
Desde el lejano desecho de la noche
el pájaro del alba apunta al día;
la sala de la planicie oye sin eco
el canto desplegar el caballete.
El tordo abre y vuelve a cerrar el hoy
y el árbol le hurta su videncia;
escucha tu futuro el alguna vez del corazón
el canto quebrarte de nuevo desde adentro…
OCASO
Un corazón cesa de vivir su sangre…
el frontón del ocaso lo escalona,
la lámpara releva el rojo aceite,
una vez más la noche atiza el alba…
(163)

Rina Lasnier, de Entendre l’ombre, (1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.

Original aquí.

Discurso sobre la colina árabe

Andreas Nicolas Fischer

III
Del mar a las estrellas
exactamente un palmo de lágrimas
Génesis del mundo
en esta mirada frágil
que talla lo efímero
mientras el balanceo del tiempo
arranca las malezas
de la desolación
De la ruptura de todas las cosas
Amor cantinela
atravesando los espejos
hacia la única tierra
donde la sed
es todavía virtud cardinal
Orgullo de esta palabra
que enguirnaldo como pasarela
vaivén de regocijo
escucha de nuestras transparencias
abandono a la bondad
¿Qué hay que decir para abolir
la necesidad de hablar?


La soledad no es una tara
que haga falta ocultar
con la hoja de higo
de los discursos codiciosos
Cuando me siento solo
es de compasión
por todas las soledades
Benévola inquietud
que me arma
contra la intolerancia de las ideas
me revela
el veneno que destilan las estatuas
dirige
mi bastón de ciego iluminado
en el campo de minas
donde la muerte dulce
se alimenta
de la vida violenta
Os invito a la transparencia
os invito al instante de verdad
que merece una vida como la nuestra
os lo pido
Observad el infinito de las constelaciones
observad el largo camino
de nuestra especie inteligente
sumergiros en el dédalo sin salida
del hombre
pero meditad al fin
detened la máquina infernal
de la acumulación
quebrad el tiempo
del progreso sin memoria

(302-303)

Abdellatif Laâbi, extracto de Discours sur la colline arabe (1986)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.

La mañana

Andreas Nicolas Fischer


LA MAÑANA
La mañana sin atavío
alisa tu fatiga.
Se calma tu rostro
como un agua murmurante
se hace espejo
Otra vez te encuentras en el margen,
palabra olvidada que invade lo real.
Expulsando su vertiente,
lentamente la noche cae de tu cuerpo,
y limpia tus sombras
arranca tus pesadillas.
Apenas nocturna te acercas
a la ventana, sin abrir la palabra,
al llegar a la orilla del mundo
justo donde los árboles se ensamblan.
Aceptando la luz
recibes al pinzón,
y la onda pujante
desde el tordo en el suelo.
Avanzas hacia mí,
me ofreces el mar
en un destello de tus miradas.

Fernand Ouellette, en En la nuit, la mer (1980-1981)
Traducción de Víctor Bermúdez.
Original aquí.